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Un paseo por Caïmari
26/07/2011El interior de Mallorca está plagada pueblecitos con una magia singular. En Caïmari se funde la naturaleza de los bellísimos olivos con la tradición rural propia de la zona de Es Raiguer de Mallorca.
Caïmari parece de otro tiempo. Es una localidad que vive alejada del ruido y de las tensiones de nuestros días.
En Caïmari los recorridos a pie
por sus callejuelas de piedra gastada resultan memorables. Son una
oportunidad para echar la vista atrás en el tiempo y comprobar trazos de
Mallorca que hoy nos parecen perdidos.
Entre sus calles nos aparecen algunos lugares de interés como la Iglesia Vieja, la Iglesia de la Inmaculada Concepción y las majestuosas possessions del
pueblo, que son las fincas rurales típicamente mallorquinas que servían
de casa a los payeses y que hoy en día poseen pequeños huertos.
Además de la tranquila belleza de sus construcciones civiles y religiosas, Caïmari comparte con el visitante algunos caminos y rutas que conviene explorar.
Caïmari es sobradamente conocida por su vinculación con el árbol del olivo,
uno de los símbolos de la cultura mediterránea. Los caminos que
recorren Caïmari y la unen a otras localidades cercanas están salpicados
de olivos centenarios, de colores añejos y formas retorcidas que son
producto de su larga vida.
Una
buena forma de conocer el legado natural del olivo es realizar alguna
de las rutas desde Caïmari a las también hermosas localidades de Binibona, Biniamar, Moscari o Ses Figueroles.
El quizá mejor día para visitar Caïmari es el lunes. Se celebra el mercado semanal
de 09:00 a 13:00 horas en la Plaça Major y en él se encuentra un lugar
coqueto lleno de los productos que los payeses producen en sus tierras.




